
Fueron muchos meses renunciando a todos mis anhelos, escondida y enclaustrada entre libros, apuntes, deseos anhelados en un mundo frío y ajeno llamado MIR; al terminar todo parece haber cambiado de color, no fue tan árido después de todo, cuando uno mira con la distancia como filtro todo se ve de otra forma.
Tras ese 21 de enero lleno de nervios, mis queridas vacaciones, quizás por el encierro, quizás por la rareza de tener tu agenda en blanco en meses de invierno frío, comencé a llenarla de esas pequeñas cosas que siempre tuve el deseo de hacer, cogí mi maleta, ligera de ropa y pesada en deseeos y comencé a caminar desde el carnaval de Cadiz hasta La Rambla de Barcelona, ese lugar mágico lleno de mimos, pintores, puestos…me encantaría ser rambla y alojarlos a todos.
Pero no solo fueron viajes, tiempo para conectar mi cabeza de nuevo al mundo, para ver a amigos y amigas, para soñar despierta, y para dormir de día. De nuevo tener todo el timpo ante mí entre mis manos para lo que me apeteciera, llenar esas horas de páginas de lectura, de pluma con tinta aún húmeda, de cuentos, cuenta cuentos y poemas.
Ahora, como si el tiempo aún estuviera detenido, te marchas escapándote entre mis dedos, silente y cauteloso, dejándome desnuda ante lo desconocido, llena de ilusines y miedos inexplicables, de caminos desconocidos y pedregosos, así sin mas…sí, mañana comienza una nueva etapa, dejando atrás los libros y bibliotecas, ahora se llena mi vida de niños, caras nuevas y nuevos retos.
Tengo ganas de cerrar una etapa muy dura, no por tener que estudiar (eso era vida) sino por lo que la vida me hizo pasar, pero me siento orgullosa de haber salido airosa, aunque con nuevas ciacatrices. Sólo pido una cosa, que todo llegue a aguas mansas, y el pasado quede ahí, en el recuerdo.
Adios.
No se si es cierto que esto haya ocurrido o no, pero me he sentido muy identificada…creo que a todas las personas nos gusta escuchar historias parecidas a las nuestras tal vez para sentirnos un poquito identificados…porque en realidad no somos tan diferentes solo cambian los nombres, los rostros y poco más. Un saludo
igual me identifico con tus palabras, situaciones diferentes pero la misma sensación