Odio los teléfonos, me resultan fríos, distantes y alejados, sí, los odio con todas mis fuerzas, dicen que antaño se podía vivir sin ellos, y ahora los llevamos como si formaran parte de nuestra anatomía, algunos incluso los llevan colgados al cuello como trofeos o medallas…sí, hay algunos que son de “oro”, otros de “plata” y otros de “bronce”, y de acero inoxidable…
Hoy he recibido una llamada de esas que te transmiten frialdad, sientes que la otra persona está triste o fría o cansada, distinta…pero no puedes verla, no puedes mirarle a los ojos, no transmitirle todo lo que desearías, es muy triste, cuando al colgar te sientes impotente y no puedes hacer nada, tan sólo despedirte, convencerte que todo está bien, y seguir con tu vida como si tal cosa.
Abrazos, miradas, caricias, silencios, tiempos, pero no teléfonos.
excelente escrito
¿dondes estas?, se te jecja de menos , espero leerte dentro de poco. besos y hasta pronto
Creo que tienes mucha razòn, en lo que dices sobre ellos, pero es una forma de aber que pasa al otro lado del mundo, no los odies tanto porque sin ellos hoy no habria internet.
Cuidate mucho y espero seamos amigos.
Asi? haber dejame tu fono y si puedo te llamo… jejej