Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Mis cuentos’ Category

https://i0.wp.com/farm3.static.flickr.com/2392/2253973503_6668989713_m.jpg

Estaban jugando en el bosque. Ella era rubia de ojos azules, él moreno de ojos verdes. Tenían unos ocho años, tras ellos, un atardecer, tan naranja como un limón, tan amarillo como una mandarina.Construían una barca de ramitas de pino, toda una obra de ingeniería. Tras ellos varios horas decidiendo el lugar de la última rama, como colocar las velas en forma de hoja para que pudiera navegar… “Allí no, pesará más por popa y terminará hundido”.Finalmente, zarpó río abajo, tras unos cuantos centímetros, se precipitó, chocó con la orilla, y comenzó a desaparecer, hundido entre el barro y el fango.Los dos niños se miraron, sus ojos estaban iluminados por aquellos colores del atardecer y los labios de ellos susurraron: “Vamos, hay muchas más hojas y ramas, ya sabemos cuál ha sido nuestro fallo, y seguro qué tardamos menos, ya sabemos cómo debemos hacerlo”.

Anuncios

Read Full Post »

https://i2.wp.com/static.flickr.com/95/211021428_540237fc44.jpg

Ella sabía que tras un bonito amanecer, el día era más bello, tras el nacimiento de un sol radiante, la luna mengua más silenciosa y las estrellas son capaces de brillar aún más si cabe.

Ella sabía que caminando en compañía de una mano era más sencillo que hacerlo sola y es más fácil llenar de agua la cuneta y plantar flores de colores que dejar que se seque y tan solo crezca matorral.

Ella sabía que la sonrisa, cuando se brinda, sin esperar nada sin interes y sale desde lo más profundo es más cotizada y hermosa.

Ella sabía que era mas difícil sembrar discordia que paz.

Lo que ella no sabía era que tan solo ella pensaba esto.

Read Full Post »

https://i2.wp.com/www.wizardsoft.com.ar/images/mago.gif

Por aquellos días, todo el mundo hablaba del mago de la sonrisa, así que pregunté como encontrarlo y donde estaba su hogar, era una tarde lluviosa de primavera de un día triste de primavera, cuando decidí partir hacía ese lugar que todos denominaban como maravilloso.

Era una callecita muy estrecha, muy cerca de casa, esperé a que cayera la noche, cuando aproximadamente a las diez de la noche, apareció frente a mis ojos un chico, un poco más alto que yo, moreno de pelo corto y esbelto, vestía ropa deportiva. ¿Aquél era el mago del que todos hablaban?, pensé, si aquel era mago yo debía ser prima hermana de dios, en el momento que pronunciaban mis labios aquellas palabras, aquel escenario cambió, se convirtió en un precioso paraje, frente a mi ya no había una tetería sino una cueva y junto a aquel chico un hermoso dragón con unas enormes lágrimas rojas que iba repartiendo a todo el mundo, tras ellos un montón de personajes, unos conocidos: un zapatero remendón, un campo de cebollas de colores, un niño que se frotaba los ojos como si hubiera sido la primera vez que madrugó…y tras un duende con un enorme camino tras él unos algo extraños: puertas astrales, peones que tenían shawarman enfrente y estaban muy enfadados, porque sino están en diagonal…restaurantes chinos en submarinos, gatos en la luna, velas que se apagan…

Cerrando la puerta de aquella caverna, apareció un enorme muro, formado por ladrillos de formas, colores y tamaños muy diversos. Cada segundo que pasaba estaba más sorprendida y menos comprensible era todo lo que ocurría ahí, frente a mis propios ojos.

Muy lejos de todos aquellos personajes, una niña, de unos seis años de edad, de pelo largo con grandes hondas rubias, ojos del color del mar, pero era distinta, estaba borrosa, como si fuera un holograma…se acercó y me preguntó:

-¿Crees en los cuentos?

-Bueno, hace mucho tiempo que no leo o escucho cuentos.

-Pero, María ¿Tú crees en los cuentos?- insistió-

-Bueno sí. Por cierto, hay algo que no entiendo, ¿porqué de repente ha aparecido u muro cerrando la puerta de la cueva?.

-Dicen que todos los que entran dejan su ladrillo, aquello que es una pesada carga para ellos, algo que los adultos llaman problemas aunque no me hagas mucho caso porque yo no entiendo que es eso, y cada personaje antes de entrar destruye uno, porque dicen que cuando entras allí los problemas se olvidan.

Ella tendió su mano y me dijo que aquello que supuestamente tenía en sus manos era un regalo para mí que lo guardase y el día adecuado dejaría de ser transparente, yo lo metí en la mochila y allí quedó encerrado durante lago tiempo.

Un día cuando acudí a visitar al mago de la sonrisa tendió su mano a todos los que estábamos allí, nos proponía realizar un taller de cuenta cuentos. ¿Por qué no hacerlo, por qué no formar parte de aquel maravilloso sueño?

En el taller, escribí y conté un historia, se llamaba Lucía, cuando regresé a mi casa aquella noche y abrí la mochila, no podía dar crédito una carta, ponía mi nombre, abrí aquel papel doblado con mi nombre, y la sorpresa fue mayor, solo reposaba una palabra..Lucía y al final una PD que así decía:

“Gracias por haberme liberado de las cadenas de tu cabeza, convertirme en un personaje de cuento, y ser real para todos aquellos que en mí creen, debes decir a todos que cualquier humano tiene un cuenta cuentos en su interior y un mundo de personajes desconocidos en su cabeza, debes de decirles que los saquen y los hagan reales”

Read Full Post »

La ventana

https://i0.wp.com/www.casagrandetrives.com/Ventana%20con%20vistas%20Juana%20Leira%20-%202.jpg

http://www.casagrandetrives.com/Ventana%20con%20vistas%20Juana%20Leira%20-%202.jpg

Ella no recordaba nada, su alcoba estaba vacía tan solo una pequeña silla en la que ella se encontraba sentada decoraba aquél lugar, ella decidió levantarse y mirar por aquella ventana.Al abrirla la brisa acariciaba su cara y los últimos rayos de sol antes de la noche, iluminaron su rostro, al otro lado de aquel lugar el mar, callado, silente, en ese momento recordó que ella venía de allí, aquella era su casa y pudo comprender porque aquella habitación no tenía nada, de repente el mar invadió aquel lugar y nunca más lo dejó escapar.

Read Full Post »

Lucía

https://i0.wp.com/www.lacoctelera.com/myfiles/3/huellas_playa.jpg

http://www.lacoctelera.com/myfiles/3/huellas_playa.jpg 

Lucía, de cinco años de edad, grandes rizos del color del oro, grandes ojos azules tan grandes que aquellos que los miraba creían estar observando el mar, con una estatura media adecuada con su edad poseía el tesoro más hermoso que jamás nadie pudiera imginar, su amigo Pedro. él era un chico normal, decían que se parecía a Pedro el de las montañas, el de Heide.Eran muy amigos, tanto que en muchas ocasiones no era necesario hablar, sus miradas, entre el mar y la montaña, lo decían todo.

Ellos vivían en el lugar más hermoso que jámás haya sido descrito e incluso imaginado, era un pueblo costero, un pueblecito de pescadores, bañado por el Mediterráneo, una pequeña bahía en forma de concha envolvía a las pocas viviendas que habían sido construidas, las mañanas eran tan azules y las tardes tan rojas que parecía que alguien hubiese volcado unas latas de pintura.

A Lucía y a Pedro les encantaba a la salida de la escuela corretear a la playa y contemplar juntos el espectáculo que cada día el sol le preparaba a la luna, mientras los barcos más pequeños regresaba de sus faenas y los de mayor tamaño se disponían a comenzar su jornada de trabajo, era su momento, aprovechaban esos minutos para contarse todo lo que les había ocurrido.

Aquel día Lucía le dijo a Pedro:

-Pedro, se que te vas a reir de mí porque seguro que mi pregunta es una tonteriá pero…

-No pasa nada, cuentamelo que seguro que no me río.

-Pero esque.

-Pero esque nada venga, Lucía.

-Esque…- dijo a la vez que retorcía los brazos y se colocaba en cuclillas- Ayer, vino mi tía a casa y está embarazada, cuando se fué yo le pregunté a mi madre como había llegado a la tripa de mi tía, pero ella me explicó no se que de unas semillas con flores y no me enteré de nada. Yo lo he estado pensando- Lucía comenzó a inquietarse y parecía muy preocupada- y creo que la única forma de que el bebé haya llegado hasta ese lugar esque se lo haya comido- sus enormes ojos comenzaron a hacer aguas- y, y,y…¿mi madre me comió, me partió en trocitos para comerme?- Dijo lucía por fin-.

-Jajajajajajajajajajaja- replicó él- pero, pero, ¿cómo has podido pensar eso?, lees menos que los niños del 2006, no Lucía, anda que no saber que los niños los venden cuando son muy pequeños en las farmacias, por eso tu madre no te cortó esque eras muy pequeña, como una cápsula, y así llegas a la barriga, poco a poco el bebé va creciendo-  Lucía tenía la boca totalmente abierta y su cara delataba que ahora todo lo veía claro- se llaman predictor.

Al día siguiente, al otro, al otro y al otro Lucía acudió puntualmente a su cita pero Pedro no apareció.Cuando los años comenzaron a esculpir las caderas de Lucía y comenzaron a aparecer curvitas por delante, detrás, y a los lados, un día cuando el sol rompía dejando una estela de escoltas a la luna, en ese mismo instante ella tuvo que frotarse los ojos varias veces porque no podía creer lo que estaba viendo, él mucho más alto de lo que recordaba, pero sus ojos eran los mismos, esos ojos que en tantas ocasiones lo habían arropado, corrió por la playa hasta fundirse con él en un enorme abrazo.

Antes de que él pudiese abrir la boca le dijo Lucía:

-Te he echado muchísimo de menos, no puedo creer que te marcharas y me dejaras sola sin decirme nada.

-Él lejos de pedirle perdón a ella-le replicó- No puedo creer lo que me estás diciendo, pero bueno esque no has visto las huellas en la arena, ¿no te has dado cuenta que son mucho más grandes que tus piés no podía ser tuyas?. Lucía esas huellas eran las mías yo te llevaba en brazos aquellas huellas no eran las tuyas sino las mías.

Todos al final somos como Lucía, siempre al andar por la paya aunque veamos que son muchas más grandes que nuestros piés seguimos pensando que son nuestras y no somos capaces de asimilar que si el lazo que nos une a una persona es lo suficientemente fuerte aunque no lo veamos, no andamos solos.

UNITA.

Read Full Post »